Qué quiere decir Tratamiento Biomédico
El Tratamiento Biomédico surge a principios de los 80s en Estados Unidos de la mano de un grupo de padres de niños en el EA, investigadores en distintos campos de la salud, que decidieron juntar todo lo que sabían respecto a los problemas de sus hijos.
Con el paso de los años y al juntar la evidencia científica disponible, se ha podido entender que las conductas anormales de los niños tienen que ver en parte con aspectos alterados de su funcionamiento corporal. En algunos casos, esto está condicionado por variantes genéticas de las personas en el EA que hacen que su funcionamiento corporal sea más lento o delicado, requiera más nutrientes o tolere menos las toxinas ambientales. Sin embargo, estas variantes genéticas, al ser reconocidas, pueden ser “compensadas aunque no sean modificadas”, llevando al cuerpo a un funcionamiento más armónico y con ello se disminuyen las conductas alteradas.
En otros casos, lo más relevante es la acumulación precoz de factores de daño o que sobreexigen el funcionamiento corporal del niño, lo cual daña el sistema nervioso en formación. Algunos niños presentan infecciones a repetición, infecciones crónicas mínimas pero persistentes y/o presencia de sustancias químicas (externas o como desechos de otros procesos corporales) que no permiten el funcionamiento normal del sistema nervioso infantil.
En otro grupo de personas, es relevante la falta de ciertos nutrientes fundamentales para las funciones neurológicas e inmunoloógicas. Ciertas vitaminas, minerales, y otros nutrientes como grasas saludables y antioxidantes son vitales para un funcionamiento neurológico adecuado y su correcta interacción con el resto del cuerpo. Estos pueden ser insuficientes si la dieta es muy procesada, repetitiva o restringida.
El tratamiento biomédico busca identificar estos factores, entregar al cuerpo todos los nutrientes necesarios en las cantidades adecuadas, eliminar aquellos factores de daño que sea posible eliminar y compensar aquellos que no sea posible eliminar.
Para qué sirve el tratamiento
Para que la persona esté mas sana, su cuerpo funcione mejor, tenga disponibles todos los nutrientes que el cerebro necesita para funcionar adecuadamente, ordenar el sistema inmunológico para que no haya alergias ni infecciones, ordenar el sistema hormonal para que permita un buen funcionamiento del sistema neurológico. Una persona más sana logra un mejor funcionamiento neurológico y además puede aprovechar mejor las terapias o estimulación que reciba. Cuando esta normalización se realiza precozmente, el cerebro puedereparar múltiples circuitos y así recuperar funciones.
Lo que NO es el tratamiento
No es una cura mágica para el autismo, ni es un tratamiento “talla única” ya que no es igual para todos y se debe buscar el esquema adecuado para cada niño. No busca tener al niño en una burbuja, sino solo generar las condiciones adecuadas para la salud plena de ese niño. No es una moda ni un experimento ya que se basa en la suma de las experiencias de muchos padres y las investigaciones de muchos científicos alrededor de todo el mundo, no es una secta, no es una tincada de padres que no pueden procesar el duelo, pues requiere que los padres asuman la realidad de su hijo y la enfrenten a diario con sus cuidados cotidianos. Una solución cómoda para un problema menor.
La dieta
Es el pilar fundamental del tratamiento, ya que a través de los cambios alimentarios se busca suprimir factores de daño (pesticidas, aditivos, ciertas proteínas que generan alergias), evitar exposición a sustancias de acción poco conocida en el cuerpo (colorantes, endulzantes), entregar nutrientes fundamentales para la reparación cerebral (omega 3, minerales, antioxidantes, proteínas, vitaminas), ordenar sistema inmune (disminuir alergias, mejorar defensas, modular inflamación local o generalizada) además de entregar todos los nutrientes necesarios para sostener el crecimiento.
Todos estos cambios normalizan la función de cada una de las células del cuerpo, ordenan las defensas del cuerpo y permiten la construcción y reparación de todos los órganos del cuerpo, incluido el cerebro (que se repara rápidamente en los primeros años de vida y cada vez más lento, pero nunca deja de hacerlo)
Hay varios tipos de dietas que cumplen estos requerimientos. La más conocida es la dieta SGSC (Sin Gluten, Sin Caseína), que es muy útil en cerca de 80-85% de los casos. Cumple el gran rol de desinflamar a la persona y permitir normalizar su funcionamiento corporal, pero no siempre es la dieta adecuada para todos. Existe también la dieta sin oxalatos, la de carbohidratos específicos, la anticándida, la cetogénica y la de FODMAPs, las cuales se ocupan por períodos de tiempo específicos de acuerdo a las necesidades de cada persona. Siempre se recomienda asesorarse con personal de la salud debidamente formado, que nos ayude a cubrir todas las necesidades de la persona en el EA.
Cualquiera sea la dieta que se elija para iniciar el tratamiento, recomendamos no verlo como un período específico de restricción, sino como un cambio en el estilo de vida, orientado a escoger lo que nuestro cuerpo realmente necesita o le sirve y evitar aquellas sustancias que son dañinas en nuestro caso particular, aún cuando a otras personas no les genere problemas
Los suplementos
Una parte importante del tratamiento y muy discutida ha sido el uso de suplementos nutricionales. Está comprobado científicamente que las personas en el EA presentan procesos bioquímicos específicos que implican una demanda más alta de nutrientes: infecciones frecuentes, inflamación persistente, respuesta de estrés a las exigencias ambientales, procesos de limpieza corporal algo más lentos y de menor eficiencia. Esto hace que las personas en el EA en verdad requieran muchas más vitaminas, minerales, proteínas, antioxidantes y grasas de buena calidad que las personas sin esta condición.
A esto se suma que la existencia de conductas repetitivas o restringidas altera sus patrones de alimentación: poca variedad de alimentos, dieta típica occidental con excesivo consumo de azúcares o masas o alimentos procesados, mala masticación, Reflujo gástrico, diarreas, constipación, alergias alimentarias, vómitos, son algunos de los problemas que hacen que las personas en el EA no obtengan de su dieta todos los nutrientes que requieren.
Por otro lado, la vida moderna enfrenta al cuerpo a circunstancias que aumentan los requerimientos de ciertos nutrientes, que no son cubiertos por una dieta moderna típica. Por ejemplo, el stress, la angustia o los problemas emocionales sostenidos, la alimentación procesada, la contaminación ambiental, las pocas horas de sueño, el sedentarismo, el uso excesivo de medicamentos, el cigarrillo (o respirar el humo del cigarrillo de otras personas), los químicos en los alimentos, los pesticidas. Todo esto requere que el cuerpo se defienda y se repare, lo que necesita, por así decirlo, materiales de construcción (proteínas, grasas de buena calidad, vitaminas, minerales, energía adecuada, antioxidantes, agua abundante).
Es por todo esto, que se usa como parte del tratamiento una serie de nutrientes en dosis altas respecto a lo que se recomineda habitualmente como mantención para una persona “sana”. Además se usan formatos específicos que permiten facilitar el funcionamiento corporal.
Hay suplementos básicos que se recomiendan a prácticamente todas las personas en el EA (probióticos, Omega 3, minerales, antioxidantes) y hay otros que se usan de forma más específica según las variantes de funcionamiento que presente cada persona (vitaminas, aminoácidos, cofactores mitocondriales, quelantes).
Los suplementos NO están orientados a suplir las carencias de la dieta sino a compensar estas formas especiales de funcionamiento corporal de las personas en el EA. Las dietas que se ocupan, cuando son hechas de forma responsable y bien guiada, reemplazan los alimentos que se prohíben con otros alimentos equivalentes y que además son ricos en nutrientes, por lo que la dieta llevada en una persona “sana y sin stress ambiental” no exije el uso de suplementos.
El manejo ambiental
Tal como se plantea anteriormente, se requiere controlar los factores ambientales que sobreexijen el funcionamiento corporal. Al minimizar las toxinas ambientales que es posible controlar, se permite un funcionamiento más adecuado del cuerpo, procesos de reparación más eficientes y un mejor desempeño neurológico.
En el caso de los factores ambientales que no es posible controlar o eliminar, el tratamiento plantea iniciar medidas de compensación o de control de daños. Esto puede ser a través de la misma alimentación o de medidas ambientales como: uso de filtros de agua de beber, cocina y baño. Uso de filtros de aire. Uso de materiales de aseo con la menor cantidad de tóxicos que existan en el mercado. Control de la contaminación intradomiciliaria. Evitar la exposición pasiva al humo del cigarro. Elegir verduras y frutas sin agroquímicos. Elegir alimentos no procesados, sin presencia de aditivos, colorantes o saborizantes químicos. Elegir materiales adecuados en las ollas de cocina. Evitar maquillajes y cosméticos con químicos.
Un tratamiento bien hecho requiere:
- Padres informados y observadores
- Ser sistemático y ordenado
- Realismo al plantearse metas graduales
- Identificar fortalezas y debilidades propias
- Familia alineada con los padres
- Creatividad y persistencia
- Soluciones completas y no parciales
- Redes sociales educadas respecto a EA


